CARTA
ABIERTA A LA DIRECCIÓN Y A LA AFILIACIÓN DE IU DE ZAMORA
Santiago Fernández Vecilla
(Esta documento lo envié a IU de
Zamora el 9 de septiembre pasado como "carta abierta". La respuesta
que recibí fue una negativa bajo la justificación de que nunca se había dado a
conocer por parte de la organización quienes se dan de baja y, por tanto,
tampocos las razones de la misma. Esto me ha animado a crear este blog y comenzar
abriéndolo con esta carta. Puro ejercicio de la libertad de expresión. Podía
haber enviado la "carta" a los medios de comunicación, pero no quiero
darles ocasión de utilizar los conflictos de la izquierda para la anulación de
la misma).
Estimadas compañeras y compañeros, después de
30 años militando en IU, quiero comunicaros mi baja de IU de Zamora, pues doy
por supuesto que no se van a cumplir las condiciones que me permitirían seguir
afiliado y que no son otras que el respeto escrupuloso a los principios
democráticos en que se apoya esta organización plasmados en sus estatutos.
Quiero dejar claro que mi baja se debe exclusivamente a esta razón y no tiene
que ver ni con el Proyecto surgido de la XI Asamblea Federal, con el que estoy
básicamente de acuerdo, ni con la ida a ninguna otra fuerza política.
Sostengo que esos principios se han
incumplido por los responsables de la organización de IU de Zamora sin que de
ello se hayan derivado las consecuencias lógicas de dicho incumplimiento, las
de asumir responsabilidades que pasan, a mi entender, por la dimisión de sus
cargos de los responsables de la misma. Me refiero especialmente a no asumir el
principio democrático de aceptación de lo que decide la mayoría, como así ha
ocurrido con la aprobación de la confluencia con otras fuerzas políticas por
toda la organización de IU Federal y que, finalmente, se concretó en la
candidatura de UNIDOS PODEMOS para las elecciones del 26-J. Este incumplimiento
se materializó en la campaña electoral cuando os habéis inhibido de la
participación en la misma por ser contrarios a dicha confluencia, como lo
habéis dejado meridianamente claro en cuantas ocasiones se os han presentado.
Una de ellas fue en la Asamblea Provincial en la que se trataba de elegir a los
candidat@s de IU para formar parte de Unidos Podemos. En dicha asamblea se
manifestó por parte de aquellos afiliados contrarios al acuerdo, en voz de
Guarido, no participar en dicha elección por estar en contra de dicho acuerdo.
Desde esa postura de negarse como grupo a participar en la elección de los
candidatos y candidatas por la “razón” expuesta, es comprensible que no
estuvierais en ningún acto de campaña, que dejarais solos a los candidatos, no
cumplierais las directrices de IU Federal en relación a los cargos públicos
para que hicierais una llamada pública a apoyar a la candidatura de Unidos
Podemos y, por último, en no implicarse en las tareas de propaganda y de
apoderados y/o interventores. Al negar por vuestra parte estos hechos, lo que
considero un boicot encubierto contra la confluencia, difícilmente es
imaginable que asumáis las responsabilidades que, de otra manera, sería lo
coherente (la resolución del CONSEJO POLITICO PROVINCIAL posterior a la
Asamblea provincial antes referida, en la que declaráis solemnemente que la
responsabilidad de la campaña recae en los candidatos y en el representante y
administrador suplentes de la candidatura, era un anticipo de ese
comportamiento de “tirar la piedra y esconder la mano” y así poder escabulliros
de tan grave acusación). ¿Es concebible que los responsables de una
organización política se puedan inhibir en una campaña electoral, especialmente
en ésta, por lo que estaba en juego el 26-J, mediante estas justificaciones mas
que pueriles?
Dejar IU es una decisión que no ha sido fácil
tomar para alguien que ha entregado su tiempo y energías a mantener el
compromiso político adquirido en su día con una organización que tiene como
finalidad formalmente asumida una sociedad socialista como alternativa al
sistema capitalista, un proyecto alternativo dinámico, abierto a los nuevos
movimientos generados por los nuevos y/o viejos problemas como la crisis
ecológica, el patriarcado, la guerra atómica, el militarismo, etc. que, ante la
falta de soluciones, a mi entender imposible en el capitalismo, han generado lo
que se ha dado en llamar “una crisis civilizatoria”, en la que está en cuestión
hasta las bases en que se sostiene la vida humana. Este compromiso he
intentado, no sin contradicciones, sostenerlo no solo en la teoría sino también
en la práctica, estando al lado de explotados y oprimidos, víctimas de un
sistema depredador, ecocida y generador de guerras, sin excluir la guerra
nuclear, un peligro permanente de destrucción mutua asegurada entre los contendientes
mientras la guerra siga siendo el medio de resolver los antagonismos.
Como algunos sabéis, mi compromiso por un
mundo sin opresores y oprimidos, sin explotadores y explotados, lo asumí en el
año 73 estando en la Universidad Pontificia de Salamanca estudiando Filosofía y
Letras, Sección Psicología, afiliándome al PCE. Eran los últimos años de la
dictadura franquista. Entonces se entraba para militar en serio, sabiendo que
la dictadura aún podía dar algunos coletazos, como así fue, manteniéndo aún una
fuerte represión contra la oposición a la misma. De esa represión da idea los
asesinatos políticos, las torturas y condenas de esos años (el proceso 1001,
las condenas a muerte a dos meses antes de morir el dictador, etc.).
Posteriormente dejé el PCE, no mi compromiso
ético-político por una sociedad comunista, cuando ya no aguanté más la deriva
“reformista” hacia la nada del eurocomunismo carrillista con la firma de lo que
se llamó “Los Pactos de la Moncloa”, a la que fue arrastrada CC.OO y que
supuso la desmovilización del movimiento obrero por una política de pactismo
politicista, tentación siempre presente en el seno de la izquierda, que en el
caso de los dos grandes sindicatos es una triste realidad hasta tal punto, que
a día de hoy, han sido integrados por el sistema. Esta decisión de firmar los
pacto de la Moncloa se justificó en que “había que posponer la solución de las
tensiones sociales a la construcción de la democracia, política que se sirvió
con mentiras o ingenuidades tan grandes como la de decir a los trabajadores que
una patronal que se negaba a pagarles un salario decente (que es lo menos) iba
a permitirles intervenir en la política empresarial (que es lo más) - y ese
cuento se contó a los obreros para justificar los pactos de la Moncloa” (uno de
los principios ético-políticos que más he tenido en cuenta a la hora de tomar
decisiones, formulado de una manera magistral por quien ha sido una de las
personas mas influyentes en mi vida, Manuel Sacristán, ha sido “no engañar a
los demás ni engañarse”, del que procede la cita).
Como otras muchas personas que posteriormente
formamos IU, participé en la campaña contra la OTAN estando en aquel tiempo de
maestro en Villablino. Desde entonces son muchos los lazos afectivos creados
que se vienen deshaciéndose a causa del sectarismo y dogmatismo imperantes
puestos de manifiesto de manera “desgarradora” desde la aparición de PODEMOS.
Durante todo este tiempo de militancia, nunca he buscado la satisfacción de
intereses personales, ni participado en la feria de las vanidades en que a
veces se convierte la vida pública. Exponer estos aspectos de mi trayectoria
política tiene que ver con el derecho a ser escuchado, derecho ganado a pulso,
creo yo, y no con lo que pudiera parecer eso de “no tener abuela” que me
ensalce.
He procurado mantener a lo largo de mi
militancia un mínimo de racionalidad y sentido crítico, dando lugar a que a
veces te acusen de ser un problema para IU, incluso de ser el problema, como
alguna vez se me ha dicho, manifestándose en los que así piensan cierta actitud
patrimonial sobre IU, aspecto que no es de extrañar en quienes han estado en
primera fila durante mucho tiempo, tal vez demasiado, “entregando su vida al
partido”.
Es evidente que en los últimos tiempos he
mantenido discrepancias con la concepción ideológica hegemónica en IU de
Zamora, una concepción que considero “reformista”, esa creencia ilusa que
sostiene que se puede transformar la realidad en un sentido emancipatorio
mediante reformas graduales de las instituciones. Esta ideología tiene
como líneas básicas la priorización de lo local sobre lo global y de lo
institucional por encima de cualquier otra consideración. Lógicamente, por esta
razón, lo electoral adquiere suma importancia, quedando relegados otros
aspectos tan o más importantes que lo institucional y absolutamente necesarios
para cualquier proyecto emancipador, como es la implicación en las luchas y
movimientos sociales, fortaleciéndolos, haciendo de la práctica de los mismos
una anticipación del proyecto de sociedad que se desea. Es preocupante el
alejamiento de los movimientos sociales tanto de tipo “tradicional”, como los
sindicatos autodefinidos de clase –hace tiempo que dejaron de serlo ante la
pérdida de la conciencia de clase- y sindicatos alternativos, como ante los
nuevos movimientos como el 15M, el FCSM o la PAH, los cuales son vistos
mayoritariamente con desconfianza, cuando no como una amenaza.
He aquí algunos ejemplos de lo que afirmo en
los que se han ignorado principios y líneas programáticas como es el de
participación democrática (el decir), tanto hacia fuera, como es la
falta de un verdadero desarrollo de la participación democrática de la
ciudadanía en los diversos temas municipales al no haber iniciado la creación
de verdaderos cauces, o la falta de voluntad política cuando se ha podido hacer
como así ha sido en el caso del Mercado de Productos Ecológicos, donde la
participación brilló por su ausencia, dando la gestión del mismo a "dedo"
por el solo hecho de que había presentado un proyecto, excusa que sirvió para
excluir de la participación a todos los colectivos interesados tanto en la
producción como en el consumo y distribución de productos ecológicos, generando
además críticas de "caciquismo" y rechazos de los colectivos que se
sentieron excluidos totalmente gratuitos, que lo único que demandaban es que se
aplicara lo contemplado en el Programa Municipal. También hacia dentro,
vaciando la participación democrática en las asambleas de los lunes,
sustrayendo la toma decisiones fuera de las mismas (el hacer).
Otro tema en el que se ha ignorado el
Programa ha sido la opción tomada sobre la biorrefinería de Barcial del Barco
-véase el monográfico de CIP-Ecosocial sobre
“AGRO(bio)combustibles. Por qué no nos salvarán”, especialmente
el estudio “Biocombustibles y uso energético de la biomasa: un análisis
crítico” por Óscar Carpintero, economista ligado a IU-. En
este caso se ha ignorado la dimensión ecológica y de soberanía y seguridad
alimentaria y se ha actuado con oportunismo, cuando además ya se había adoptado
una decisión contra la misma sin que hubiera variado significativamente los
datos.
La verdad es que la mayoría se ha ido
posicionando en los últimos tiempos hacia lo que yo considero posturas
conservadoras y a la derecha: no creen que haya que romper con el Euro, se
estuvo de acuerdo con el pacto de gobierno entre IU y el PSOE para la Junta de
Andalucía, un fracaso anunciado que se había advertido el mismo día de las elecciones
andaluzas de que no solo no había margen de maniobra para introducir cambios
que favorecieran a las clases populares sino que se iba a hacer el papel de
verdugo sin conseguir gran cosa, como así se demostró al asumir las políticas
de ajuste y recortes impuestas desde el gobierno central del PP, aplicando las
directrices de la TROYCA. A los pocos días de tomar posesión, ya se estaba
justificando estos recortes mediante la fórmula “por obligado cumplimiento”. En
este caso no importaba mucho ni la identidad de IU, ni su desnaturalización al
pactar con un partido social-liberal (burgués), ni sus siglas, al asumir el
papel subalterno de “muleta del PSOE”, ni tampoco importaba que lo aprobado en
los papeles (IX y X Asambleas), es decir, EL DISCURSO, fuera por un lado y la
PRÁCTICA por otro, con la consiguiente pérdida de credibilidad. Lo que
verdaderamente importaba eran los cargos y recursos puestos a disposición de la
organización (ver www.cronicapopular.es/2012/...
“/Despues-de-las-elecciones-andaluzas-una-oportunidad-para-construir-una-izquierda-para-la-alternativa/”).
Lo mismo que la interpretación que se hace
del triunfo de IU de Zamora en las municipales. Se dice que ha sido debido a
que nos presentamos solos, con nuestras siglas, con nuestro prestigio adquirido
en una oposición eficaz a los gobiernos del PP durante varios mandatos y tener
un “líder de masas” como candidato. Dar estas explicaciones es tergiversar la
realidad. Simplemente se tuvo la oportunidad de ocupar electoralmente un espacio
político surgido de las luchas y movilizaciones contra las políticas de ajuste
llevadas a cabo por el bipartidismo del PPSOE, luchas que IU contribuyó con su
apoyo. Pero no solo IU contribuyó, también otros muchos agentes integrados en
LAS MARCHAS DE LA DIGNIDAD. A ello se sumó el desgaste del PP en el
Ayuntamiento por una política plagada de irregularidades y corruptelas, muy
onerosa para las arcas de la ciudad, con una candidatura anodina y poco
creíble; un PSOE en crisis, con el escándalo de ver pocos meses antes de las
elecciones la dimisión de la mitad de sus concejales en el Ayuntamiento de
Zamora y de varios diputados, de la que surgió un nuevo partido, AHORA DECIDE,
y una candidatura; el desconocimiento por parte de la ciudadanía del resto de las
candidaturas de los partidos minoritarios; y por último, la NO PRESENTACIÓN de
PODEMOS ni en candidaturas populares ni como partido instrumental (este dato
adquiere toda su importancia si tenemos en cuenta que en la circunscripción de
Zamora los votos obtenidos por PODEMOS las veces que se ha presentado
–elecciones europeas, autonómicas y generales- prácticamente ha venido
duplicado los votos de IU.
A pesar de que IU viene obteniendo unos
resultados electorales especialmente meritorios en algunos ayuntamientos, sobre
todo en Zamora, nadie se imaginaría la debilidad de su organización, reflejo de
la débil base socia en la que se apoya. Son las consecuencias indeseables de
priorizar lo institucional por encima de la lucha social, de implicarse superficialmente
en los conflictos sociales, de abandonar el partido de masas. Este problema
podría tener solución siempre que se sea capaz de identificar los factores que
están detrás de él y actuar sobre ellos. Entre estos factores, según mi
entender, se encuentran: 1) las características del grupo dirigente y las
dinámicas que se derivan de las mismas, como una actuación excesivamente
individualista centrada en los más capaces y que más iniciativa tienen hacen
que asuman la mayoría de las tareas; 2) la falta de implicación y el dejar
hacer de los demás muy en correspondencia con lo anterior, haciendo
prácticamente imposible conseguir de IU “un intelectual orgánico” en términos
de Gramsci; 3) la falta de renovación del grupo dirigente; 4) la falta de una cultura
de trabajo en equipo; 4) la no distribución y rotación de las tareas y
responsabilidades, y 5) además, se hace de la necesidad virtud, que
imposibilita darle solución. Todos estos factores se retroalimentan.
En torno al tema de la confluencia
política y social han surgido diferentes puntos de vista, algunos de ellos
opuestos entre sí, aspecto que no debiera de haberse dramatizado, mas bien lo
contrario, se debería de haberse tomado como positivo, pues es expresión
de la pluralidad de voces y de que la organización está viva, siempre que se
sea capaz de mantener un verdadero debate dialógico, con argumentos sustantivos
basados en el conocimiento científico, en la racionalidad y en el espíritu
crítico y transformador (la inteligencia humana se desarrolla y materializa en
la interacción dialógica con los demás tanto en el tiempo como en el espacio),
el cual exige partir de un principio básico contrario a cualquier dogmatismo,
la verdad es siempre provisional y siempre está en construcción y los
principios deben ser guías hacia los fines que eviten perderse en los
vericuetos del camino.
En IU de Zamora, los que hemos apoyado la
confluencia con otras fuerzas políticas antineoliberales, los partidarios de la
unidad popular, hemos tenido que escuchar descalificaciones y acusaciones como
lo de “trabajar para el enemigo, de trabajar para Podemos”, además del vacío
que te hacían por parte de este grupo mayoritario que domina la organización.
Este tipo de consideraciones solo son concebibles en personas que no admiten la
pluralidad de visiones sobre una misma realidad por muchas declaraciones
altisonantes que hagan defendiendo el pluralismo.
Desde un principio me negué a considerar
traidores a los que, procedentes de IU o de sus aledaños, contribuyeron a crear
PODEMOS y, mucho menos, a considerar a esta nueva fuerza política como el
“enemigo”, cuando no es más que un adversario que compite, en parte, por el
mismo espacio político surgido del descontento y la rabia, de la lucha de las
clases populares contra los desposeedores y contra las políticas de ajuste y
recorte de derechos laborales y sociales impulsados desde la TROIKA y llevadas
a cabo por el bipartidismo PPSOE, con el apoyo de las burguesías vasca y
catalana vía partidos nacionalistas. Un adversario que, finalmente, ha entrado
a forma parte de la alianza, de la unidad popular, que combate estas políticas
involucionistas y a quienes las sostienen: los partidos del régimen heredado de
la inmaculada transición PPSOE, los bancos, las grandes empresas; éstos son el
verdadero enemigo, que solo se le puede vencer desde la articulación de la
mayoría social, víctima de estas políticas, en torno de una alternativa que
pasa necesariamente por la ruptura con este régimen, por una revolución
democrática.
Este error de análisis que estáis
cometiendo la mayoría de los que habéis firmado el manifiesto “La
declaración de Zamora” y que posteriormente os habéis alineado con la
ponencia “IU, si, con mas fuerza”, os han/habéis identificado como “La aldea
gala” (es sorprendente que la historieta creada por René Goscinny y Albert Uderzo, una
parodia sobre chovinismo, especialmente el francés, pueda servir para definir
realmente lo que hay detrás de la defensa de las siglas de IU o de lo que
podáis entender por su identidad, un patrioterismo de partido) os está llevando
por un camino que, de haber triunfado en la XI Asamblea de IU, llevaría a IU, a
mi parecer, hacia la intrascendencia cuando no hacia el suicidio.
Anterior a la aparición de PODEMOS ya había
habido muchas llamadas de atención sobre la aparición de un nuevo espacio
político del que surgió y amplió el 15M y otros movimientos sociales y que,
posteriormente, alimentó a PODEMOS. Este nuevo sujeto político no se
identificaba con las fuerzas tradicionales de la izquierda. En vez
de analizar estos aspectos novedosos y las causas por las que IU no era
capaz o no sabía ocupar dicho espacio, una parte de IU centró sus energías en
conservar el espacio electoral que daban las encuestas entrando en
confrontación con PODEMOS, dando lugar al sectarismo y patrioterismo de partido
que tanto daño han hecho y siguen haciendo.
Muchos analistas, desde una perspectiva de
izquierda, han señalado que uno de los errores cometidos por IU que dió origen
a PODEMOS fue, entre otros factores, el rechazo
por la Dirección Federal de una candidatura para las europeas abierta a los
nuevos movimientos y a personas que se identificaban con el espíritu del 15 M y
que venían agrupándose en torno a “SUMA, primero la gente”, impulsada
por la propia IU. Entre las personas que defendían esta opción se encontraban
parte de la Presidencia de IU y gentes próximas, como Pablo Iglesias e Iñigo
Errejón, que habían sido asesores de Cayo Lara en las elecciones
generales anteriores a las europeas. Fue el triunfo dentro IU Federal de
la tesis de los que venían siendo señalados como "los del reparto",
en referencia a los cargos a repartir, los cuales no estaban dispuestos a
incluir en dicho reparto a unos recién llegados, a unos “mindunguis”, después
de la travesía del desierto que le había tocado hacer a IU. A la cabeza de este
sector se encontraba Cayo Lara, principal defensor de Willi Meyer como cabeza
de la lista a las europeas.
La manera de leer la coyuntura
política, de la que se derivan diferentes respuestas a la pregunta QUÉ
HACER, está, en parte, en el origen de las discrepancias. Estas
diferentes maneras de entenderla han generado posturas encontradas que,
finalmente, se han concretado en distintas ponencias de cara la XI Asamblea
Federal de IU. Pero estas discrepancias, una vez que se han debatido y se han
aprobado las líneas estratégicas a seguir, se ha actualizado el PROYECTO de IU
mediante el debate y la posterior consulta a las bases de los diferentes
documentos-ponencias y se han elegido las personas responsables para llevarlo a
cabo, dando como resultados lo que todos ya sabemos, la unidad de acción, la
coherencia a la hora de la puesta en práctica, debe imperar sin ningún tipo de
duda por encima de las diferencias ideológicas y diferentes posiciones
defendidas, estando obligados, especialmente los órganos y las direcciones
políticas de la organización, a cualquier nivel de la Federación, a mantenerla.
Quiero resaltar además que la aprobación se
ha hecho de manera que las bases de la organización han tenido la posibilidad
de participar directamente en las decisiones, hecho que se produce por primera
vez y en dos ocasiones, una en lo que se refiere a la consulta sobre la
confluencia con PODEMOS y otra, en la votación sobre las distintas ponencias y
candidatos.
Pero
IU de Zamora, su dirección política no ha querido aceptar la voluntad
mayoritaria democráticamente expresada y ratificada en las dos ocasiones que
las bases han sido consultadas. Es la unidad de acción la que reclamo y exijo,
al margen de como podamos pensar individual o colectivamente mediante la
constitución de corrientes de opinión o de partidos políticos. Por cierto,
cuando defendí que los asistentes al encuentro que dio lugar a la “Declaración
de Zamora” no podían ser ayudados económicamente por IU no era, claro está, por
tacañería sino porque ninguna corriente de opinión o partido político dentro de
IU, puede ser financiado por la organización puesto que daría lugar a
situaciones de privilegio en perjuicio de las demás, como así ha sido en esta
ocasión, al convertirse aquel manifiesto en la ponencia “IU, sí; con más
fuerza” y los que apoyaron y apoyasteis aquel manifiesto fue el inicio de la
corriente de opinión que presentó dicha ponencia y apoyó la candidatura que la
sostenía ¿Por qué se tiene que sostener económicamente con el dinero de
todos lo que es una opción partidista que entra liza con las otras opciones?.
Si, además, la “Declaración de Zamora” ha servido para aglutinar en torno a
ella al sector mas derechista de IU representado por el “llamazarismo”, por los
“chovinistas” de IU que han olvidado que IU se creó como “instrumento” para
transformar la realidad, con unas características peculiares, que permitiera
incorporar nuevas maneras de hacer política, especialmente las ligadas a la
apertura y participación democrática directa, la de limitar el mandato de los
cargos, de facilitar la convivencia fraternal incorporando aquellos valores
ligados al Proyecto transformador que IU defiende, la elaboración colectiva y
no la de una minoría que se cree “vanguardia” y no es mas que puro
ejercicio elitista, el respeto a quien piensa diferente, no a las
manifestaciones de su pensamiento, los cuales se rigen por los criterios del
pensamiento crítico, de la lógica y del discurso, no dar pie a la creación ni
de sectas ni camarillas como ha sido el caso de los poco presentables de IU de
Madrid, aquellos que controlaban la organización apoyando posturas políticas
ligadas a la especulación inmobiliaria y corrupción urbanística que se llevaba
a cabo en la Comunidad de Madrid y que tenía como principal instrumento
financiero a Caja Madrid-BANKIA y que, al no querer asumir ninguna
responsabilidad por haber sostenido ésta política, cuya figura mas visible ha
sido el exconsejero de Caja Madrid-Bankia, Moral Santis, poseedor como
consejero y vicepresidente de Caja Madrid de una tarjeta opaca (solo se les
pedía algo tan nimio como dimitir como portavoces, a Angel Pérez, el eterno
muñidor en la sombra durante 30 años, del grupo municipal de IU del
Ayuntamiento de Madrid, y a Gordo, del grupo autonómico de IU en la Comunidad
de Madrid), dio lugar al conflicto de IU Federal con la Federación madrileña.
Para terminar, pues los ejemplos son interminables, que encabece la candidatura
“IU, sí; con más fuerza” una persona que formó parte de la Ejecutiva de
CC.OO. en la época mas ignominiosa de dicho sindicato, cuando era su Secretario
General el “ínclito” Fidalgo, es la guinda del pastel.
Esta unidad de acción ha estado ausente
en la campaña electoral. Cuando toda la organización debiera haber sido una
piña en torno la candidatura UNIDOS-PODEMOS, aquellos que rechazasteis la
confluencia con PODEMOS que, en Zamora, sois a la vez los responsables de la
organización, “decidís” no mover ni un dedo. Si la confluencia pudiera tener
éxito no sería por quienes habéis estado en contra. Y no es de extrañar, porque
después de estar durante 2 años alimentando el sectarismo contra PODEMOS y
convirtiéndolo en el “enemigo” de IU, es muy difícil dar marcha atrás.
Muy probablemente, algunas y algunos de
vosotr@s os alegraréis de mi ida, sobre todo aquellos que me veis como
problema y no como compañero participando con sus propias ideas de un mismo
proyecto, al igual que os habéis alegrado de que Unidos-Podemos no haya tenido
el éxito que esperábamos y, con ello, poder decir que la confluencia ha sido un
fracaso. Incluso alguno de vosotros se ha atrevido a decir que había que pedir
responsabilidades al más alto nivel (todo el mundo entiende que lo que se pide
es la cabeza de Garzón, “el Gorbachov de IU”, ¡para que menos!) por no haberse
cumplido las expectativas que habéis ayudado a frustrar, lo que es un ejercicio
de cinismo digno de personajes en las antípodas de otros que tienen la ética
como principio de actuación, como mi admirado Julio Anguita, por citar un
ejemplo y un referente de IU.
Por todas estas razones lo coherente sería
que asumierais vuestra responsabilidad dimitiendo de los cargos de IU. Como
habéis negado que os hayáis inhibido (un boicot pasivo), difícilmente vais a admitir
que tengáis que dimitir. Por eso me voy, por no querer asumir las
responsabilidades derivadas de vuestro comportamiento y por la pérdida de
confianza en vosotros que esto ha generado en mi.
Zamora a 9 de septiembre de 2016