lunes, 21 de noviembre de 2016

Carta abierta a la Dirección y a los afiliados de I.U. de Zamora



  

CARTA ABIERTA A LA DIRECCIÓN Y A LA AFILIACIÓN DE IU DE ZAMORA

            Santiago Fernández Vecilla



(Esta documento lo envié a IU de Zamora el 9 de septiembre pasado como "carta abierta". La respuesta que recibí fue una negativa bajo la justificación de que nunca se había dado a conocer por parte de la organización quienes se dan de baja y, por tanto, tampocos las razones de la misma. Esto me ha animado a crear este blog y comenzar abriéndolo con esta carta. Puro ejercicio de la libertad de expresión. Podía haber enviado la "carta" a los medios de comunicación, pero no quiero darles ocasión de utilizar los conflictos de la izquierda para la anulación de la misma).


Estimadas compañeras y compañeros, después de 30 años militando en IU, quiero comunicaros mi baja de IU de Zamora, pues doy por supuesto que no se van a cumplir las condiciones que me permitirían seguir afiliado y que no son otras que el respeto escrupuloso a los principios democráticos en que se apoya esta organización plasmados en sus estatutos. Quiero dejar claro que mi baja se debe exclusivamente a esta razón y no tiene que ver ni con el Proyecto surgido de la XI Asamblea Federal, con el que estoy básicamente de acuerdo, ni con la ida a ninguna otra fuerza política.
Sostengo que esos principios se han incumplido por los responsables de la organización de IU de Zamora sin que de ello se hayan derivado las consecuencias lógicas de dicho incumplimiento, las de asumir responsabilidades que pasan, a mi entender, por la dimisión de sus cargos de los responsables de la misma. Me refiero especialmente a no asumir el principio democrático de aceptación de lo que decide la mayoría, como así ha ocurrido con la aprobación de la confluencia con otras fuerzas políticas por toda la organización de IU Federal y que, finalmente, se concretó en la candidatura de UNIDOS PODEMOS para las elecciones del 26-J. Este incumplimiento se materializó en la campaña electoral cuando os habéis inhibido de la participación en la misma por ser contrarios a dicha confluencia, como lo habéis dejado meridianamente claro en cuantas ocasiones se os han presentado. Una de ellas fue en la Asamblea Provincial en la que se trataba de elegir a los candidat@s de IU para formar parte de Unidos Podemos. En dicha asamblea se manifestó por parte de aquellos afiliados contrarios al acuerdo, en voz de Guarido, no participar en dicha elección por estar en contra de dicho acuerdo. Desde esa postura de negarse como grupo a participar en la elección de los candidatos y candidatas por la “razón” expuesta, es comprensible que no estuvierais en ningún acto de campaña, que dejarais solos a los candidatos, no cumplierais las directrices de IU Federal en relación a los cargos públicos para que hicierais una llamada pública a apoyar a la candidatura de Unidos Podemos y, por último, en no implicarse en las tareas de propaganda y de apoderados y/o interventores. Al negar por vuestra parte estos hechos, lo que considero un boicot encubierto contra la confluencia, difícilmente es imaginable que asumáis las responsabilidades que, de otra manera, sería lo coherente (la resolución del CONSEJO POLITICO PROVINCIAL posterior a la Asamblea provincial antes referida, en la que declaráis solemnemente que la responsabilidad de la campaña recae en los candidatos y en el representante y administrador suplentes de la candidatura, era un anticipo de ese comportamiento de “tirar la piedra y esconder la mano” y así poder escabulliros de tan grave acusación). ¿Es concebible que los responsables de una organización política se puedan inhibir en una campaña electoral, especialmente en ésta, por lo que estaba en juego el 26-J, mediante estas justificaciones mas que pueriles?
Dejar IU es una decisión que no ha sido fácil tomar para alguien que ha entregado su tiempo y energías a mantener el compromiso político adquirido en su día con una organización que tiene como finalidad formalmente asumida una sociedad socialista como alternativa al sistema capitalista, un proyecto alternativo dinámico, abierto a los nuevos movimientos generados por los nuevos y/o viejos problemas como la crisis ecológica, el patriarcado, la guerra atómica, el militarismo, etc. que, ante la falta de soluciones, a mi entender imposible en el capitalismo, han generado lo que se ha dado en llamar “una crisis civilizatoria”, en la que está en cuestión hasta las bases en que se sostiene la vida humana. Este compromiso he intentado, no sin contradicciones, sostenerlo no solo en la teoría sino también en la práctica, estando al lado de explotados y oprimidos, víctimas de un sistema depredador, ecocida y generador de guerras, sin excluir la guerra nuclear, un peligro permanente de destrucción mutua asegurada entre los contendientes mientras la guerra siga siendo el medio de resolver los antagonismos.
Como algunos sabéis, mi compromiso por un mundo sin opresores y oprimidos, sin explotadores y explotados, lo asumí en el año 73 estando en la Universidad Pontificia de Salamanca estudiando Filosofía y Letras, Sección Psicología, afiliándome al PCE. Eran los últimos años de la dictadura franquista. Entonces se entraba para militar en serio, sabiendo que la dictadura aún podía dar algunos coletazos, como así fue, manteniéndo aún una fuerte represión contra la oposición a la misma. De esa represión da idea los asesinatos políticos, las torturas y condenas de esos años (el proceso 1001, las condenas a muerte a dos meses antes de morir el dictador, etc.).
Posteriormente dejé el PCE, no mi compromiso ético-político por una sociedad comunista, cuando ya no aguanté más la deriva “reformista” hacia la nada del eurocomunismo carrillista con la firma de lo que se llamó “Los Pactos de la Moncloa”, a la que  fue arrastrada CC.OO y que supuso la desmovilización del movimiento obrero por una política de pactismo politicista, tentación siempre presente en el seno de la izquierda, que en el caso de los dos grandes sindicatos es una triste realidad hasta tal punto, que a día de hoy, han sido integrados por el sistema. Esta decisión de firmar los pacto de la Moncloa se justificó en que “había que posponer la solución de las tensiones sociales a la construcción de la democracia, política que se sirvió con mentiras o ingenuidades tan grandes como la de decir a los trabajadores que una patronal que se negaba a pagarles un salario decente (que es lo menos) iba a permitirles intervenir en la política empresarial (que es lo más) - y ese cuento se contó a los obreros para justificar los pactos de la Moncloa” (uno de los principios ético-políticos que más he tenido en cuenta a la hora de tomar decisiones, formulado de una manera magistral por quien ha sido una de las personas mas influyentes en mi vida, Manuel Sacristán, ha sido “no engañar a los demás ni engañarse”, del que procede la cita).
Como otras muchas personas que posteriormente formamos IU, participé en la campaña contra la OTAN estando en aquel tiempo de maestro en Villablino. Desde entonces son muchos los lazos afectivos creados que se vienen deshaciéndose a causa del sectarismo y dogmatismo imperantes puestos de manifiesto de manera “desgarradora” desde la aparición de PODEMOS. Durante todo este tiempo de militancia, nunca he buscado la satisfacción de intereses personales, ni participado en la feria de las vanidades en que a veces se convierte la vida pública. Exponer estos aspectos de mi trayectoria política tiene que ver con el derecho a ser escuchado, derecho ganado a pulso, creo yo, y no con lo que pudiera parecer eso de “no tener abuela” que me ensalce.
He procurado mantener a lo largo de mi militancia un mínimo de racionalidad y sentido crítico, dando lugar a que a veces te acusen de ser un problema para IU, incluso de ser el problema, como alguna vez se me ha dicho, manifestándose en los que así piensan cierta actitud patrimonial sobre IU, aspecto que no es de extrañar en quienes han estado en primera fila durante mucho tiempo, tal vez demasiado, “entregando su vida al partido”.
Es evidente que en los últimos tiempos he mantenido discrepancias con la concepción ideológica hegemónica en IU de Zamora, una concepción que considero “reformista”, esa creencia ilusa que sostiene que se puede transformar la realidad en un sentido emancipatorio mediante reformas graduales de las instituciones.  Esta ideología tiene como líneas básicas la priorización de lo local sobre lo global y de lo institucional por encima de cualquier otra consideración. Lógicamente, por esta razón, lo electoral adquiere suma importancia, quedando relegados otros aspectos tan o más importantes que lo institucional y absolutamente necesarios para cualquier proyecto emancipador, como es la implicación en las luchas y movimientos sociales, fortaleciéndolos, haciendo de la práctica de los mismos una anticipación del proyecto de sociedad que se desea. Es preocupante el alejamiento de los movimientos sociales tanto de tipo “tradicional”, como los sindicatos autodefinidos de clase –hace tiempo que dejaron de serlo ante la pérdida de la conciencia de clase- y sindicatos alternativos, como ante los nuevos movimientos como el 15M, el FCSM o la PAH, los cuales son vistos mayoritariamente con desconfianza, cuando no como una amenaza.
He aquí algunos ejemplos de lo que afirmo en los que se han ignorado principios y líneas programáticas como es el de participación democrática (el decir), tanto hacia fuera, como es la falta de un verdadero desarrollo de la participación democrática de la ciudadanía en los diversos temas municipales al no haber iniciado la creación de verdaderos cauces, o la falta de voluntad política cuando se ha podido hacer como así ha sido en el caso del Mercado de Productos Ecológicos, donde la participación brilló por su ausencia, dando la gestión del mismo a "dedo" por el solo hecho de que había presentado un proyecto, excusa que sirvió para excluir de la participación a todos los colectivos interesados tanto en la producción como en el consumo y distribución de productos ecológicos, generando además críticas de "caciquismo" y rechazos de los colectivos que se sentieron excluidos totalmente gratuitos, que lo único que demandaban es que se aplicara lo contemplado en el Programa Municipal. También hacia dentro, vaciando la participación democrática en las asambleas de los lunes, sustrayendo la toma decisiones fuera de las mismas (el hacer). 
Otro tema en el que se ha ignorado el Programa ha sido la opción tomada sobre la biorrefinería de Barcial del Barco -véase el monográfico de CIP-Ecosocial sobre “AGRO(bio)combustibles. Por qué no nos salvarán”, especialmente el estudio “Biocombustibles y uso energético de la biomasa: un análisis crítico” por Óscar Carpintero, economista ligado a IU-. En este caso se ha ignorado la dimensión ecológica y de soberanía y seguridad alimentaria y se ha actuado con oportunismo, cuando además ya se había adoptado una decisión contra la misma sin que hubiera variado significativamente los datos.
La verdad es que la mayoría se ha ido posicionando en los últimos tiempos hacia lo que yo considero posturas conservadoras y a la derecha: no creen que haya que romper con el Euro, se estuvo de acuerdo con el pacto de gobierno entre IU y el PSOE para la Junta de Andalucía, un fracaso anunciado que se había advertido el mismo día de las elecciones andaluzas de que no solo no había margen de maniobra para introducir cambios que favorecieran a las clases populares sino que se iba a hacer el papel de verdugo sin conseguir gran cosa, como así se demostró al asumir las políticas de ajuste y recortes impuestas desde el gobierno central del PP, aplicando las directrices de la TROYCA. A los pocos días de tomar posesión, ya se estaba justificando estos recortes mediante la fórmula “por obligado cumplimiento”. En este caso no importaba mucho ni la identidad de IU, ni su desnaturalización al pactar con un partido social-liberal (burgués), ni sus siglas, al asumir el papel subalterno de “muleta del PSOE”, ni tampoco importaba que lo aprobado en los papeles (IX y X Asambleas), es decir, EL DISCURSO, fuera por un lado y la PRÁCTICA por otro, con la consiguiente pérdida de credibilidad. Lo que verdaderamente importaba eran los cargos y recursos puestos a disposición de la organización (ver www.cronicapopular.es/2012/... “/Despues-de-las-elecciones-andaluzas-una-oportunidad-para-construir-una-izquierda-para-la-alternativa/”). 
Lo mismo que la interpretación que se hace del triunfo de IU de Zamora en las municipales. Se dice que ha sido debido a que nos presentamos solos, con nuestras siglas, con nuestro prestigio adquirido en una oposición eficaz a los gobiernos del PP durante varios mandatos y tener un “líder de masas” como candidato. Dar estas explicaciones es tergiversar la realidad. Simplemente se tuvo la oportunidad de ocupar electoralmente un espacio político surgido de las luchas y movilizaciones contra las políticas de ajuste llevadas a cabo por el bipartidismo del PPSOE, luchas que IU contribuyó con su apoyo. Pero no solo IU contribuyó, también otros muchos agentes integrados en LAS MARCHAS DE LA DIGNIDAD. A ello se sumó el desgaste del PP en el Ayuntamiento por una política plagada de irregularidades y corruptelas, muy onerosa para las arcas de la ciudad, con una candidatura anodina y poco creíble; un PSOE en crisis, con el escándalo de ver pocos meses antes de las elecciones la dimisión de la mitad de sus concejales en el Ayuntamiento de Zamora y de varios diputados, de la que surgió un nuevo partido, AHORA DECIDE, y una candidatura; el desconocimiento por parte de la ciudadanía del resto de las candidaturas de los partidos minoritarios; y por último, la NO PRESENTACIÓN de PODEMOS ni en candidaturas populares ni como partido instrumental (este dato adquiere toda su importancia si tenemos en cuenta que en la circunscripción de Zamora los votos obtenidos por PODEMOS las veces que se ha presentado –elecciones europeas, autonómicas y generales- prácticamente ha venido duplicado los votos de IU.
 A pesar de que IU viene obteniendo unos resultados electorales especialmente meritorios en algunos ayuntamientos, sobre todo en Zamora, nadie se imaginaría la debilidad de su organización, reflejo de la débil base socia en la que se apoya. Son las consecuencias indeseables de priorizar lo institucional por encima de la lucha social, de implicarse superficialmente en los conflictos sociales, de abandonar el partido de masas. Este problema podría tener solución siempre que se sea capaz de identificar los factores que están detrás de él y actuar sobre ellos. Entre estos factores, según mi entender,  se encuentran: 1) las características del grupo dirigente y las dinámicas que se derivan de las mismas, como una actuación excesivamente individualista centrada en los más capaces y que más iniciativa tienen hacen que asuman la mayoría de las tareas; 2) la falta de implicación y el dejar hacer de los demás muy en correspondencia con lo anterior, haciendo prácticamente imposible conseguir de IU “un intelectual orgánico” en términos de Gramsci; 3) la falta de renovación del grupo dirigente; 4) la falta de una cultura de trabajo en equipo; 4) la no distribución y rotación de las tareas y responsabilidades, y 5) además, se hace de la necesidad virtud, que imposibilita darle solución. Todos estos factores se retroalimentan.
 En torno al tema de la confluencia política y social han surgido diferentes puntos de vista, algunos de ellos opuestos entre sí, aspecto que no debiera de haberse dramatizado, mas bien lo contrario, se debería de  haberse tomado como positivo, pues es expresión de la pluralidad de voces y de que la organización está viva, siempre que se sea capaz de mantener un verdadero debate dialógico, con argumentos sustantivos basados en el conocimiento científico, en la racionalidad y en el espíritu crítico y transformador (la inteligencia humana se desarrolla y materializa en la interacción dialógica con los demás tanto en el tiempo como en el espacio), el cual exige partir de un principio básico contrario a cualquier dogmatismo, la verdad es siempre provisional y siempre está en construcción y los principios deben ser guías hacia los fines que eviten perderse en los vericuetos del camino.
En IU de Zamora, los que hemos apoyado la confluencia con otras fuerzas políticas antineoliberales, los partidarios de la unidad popular, hemos tenido que escuchar descalificaciones y acusaciones como lo de “trabajar para el enemigo, de trabajar para Podemos”, además del vacío que te hacían por parte de este grupo mayoritario que domina la organización. Este tipo de consideraciones solo son concebibles en personas que no admiten la pluralidad de visiones sobre una misma realidad por muchas declaraciones altisonantes que hagan defendiendo el pluralismo. 
Desde un principio me negué a considerar traidores a los que, procedentes de IU o de sus aledaños, contribuyeron a crear PODEMOS y, mucho menos, a considerar a esta nueva fuerza política como el “enemigo”, cuando no es más que un adversario que compite, en parte, por el mismo espacio político surgido del descontento y la rabia, de la lucha de las clases populares contra los desposeedores y contra las políticas de ajuste y recorte de derechos laborales y sociales impulsados desde la TROIKA y llevadas a cabo por el bipartidismo PPSOE, con el apoyo de las burguesías vasca y catalana vía partidos nacionalistas. Un adversario que, finalmente, ha entrado a forma parte de la alianza, de la unidad popular, que combate estas políticas involucionistas y a quienes las sostienen: los partidos del régimen heredado de la inmaculada transición PPSOE, los bancos, las grandes empresas; éstos son el verdadero enemigo, que solo se le puede vencer desde la articulación de la mayoría social, víctima de estas políticas, en torno de una alternativa que pasa necesariamente por la ruptura con este régimen, por una revolución democrática. 
  Este error de análisis que estáis cometiendo la mayoría de los que habéis firmado el manifiesto “La declaración de Zamora” y que posteriormente os habéis alineado con la ponencia “IU, si, con mas fuerza”, os han/habéis identificado como “La aldea gala” (es sorprendente que la historieta creada por René Goscinny y Albert Uderzo, una parodia sobre chovinismo, especialmente el francés, pueda servir para definir realmente lo que hay detrás de la defensa de las siglas de IU o de lo que podáis entender por su identidad, un patrioterismo de partido) os está llevando por un camino que, de haber triunfado en la XI Asamblea de IU, llevaría a IU, a mi parecer, hacia la intrascendencia cuando no hacia el suicidio.
Anterior a la aparición de PODEMOS ya había habido muchas llamadas de atención sobre la aparición de un nuevo espacio político del que surgió y amplió el 15M y otros movimientos sociales y que, posteriormente, alimentó a PODEMOS. Este nuevo sujeto político no se identificaba con las fuerzas tradicionales de la izquierda.  En vez de  analizar estos aspectos novedosos y las causas por las que IU no era capaz o no sabía ocupar dicho espacio, una parte de IU centró sus energías en conservar el espacio electoral que daban las encuestas entrando en confrontación con PODEMOS, dando lugar al sectarismo y patrioterismo de partido que tanto daño han hecho y siguen haciendo.
Muchos analistas, desde una perspectiva de izquierda, han señalado que uno de los errores cometidos por IU que dió origen a PODEMOS fue, entre otros factores,  el rechazo por la Dirección Federal de una candidatura para las europeas abierta a los nuevos movimientos y a personas que se identificaban con el espíritu del 15 M y que venían agrupándose en torno a “SUMA, primero la gente”, impulsada por la propia IU. Entre las personas que defendían esta opción se encontraban parte de la Presidencia de IU y gentes próximas, como Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, que habían sido  asesores de Cayo Lara en las elecciones generales anteriores a las europeas. Fue el triunfo dentro IU Federal de la tesis de los que venían siendo señalados como "los del reparto", en referencia a los cargos a repartir, los cuales no estaban dispuestos a incluir en dicho reparto a unos recién llegados, a unos “mindunguis”, después de la travesía del desierto que le había tocado hacer a IU. A la cabeza de este sector se encontraba Cayo Lara, principal defensor de Willi Meyer como cabeza de la lista a las europeas.
 La manera de leer la coyuntura política, de la que se derivan diferentes respuestas a la pregunta QUÉ HACER,  está, en parte, en el origen de las discrepancias. Estas diferentes maneras de entenderla han generado posturas encontradas que, finalmente, se han concretado en distintas ponencias de cara la XI Asamblea Federal de IU. Pero estas discrepancias, una vez que se han debatido y se han aprobado las líneas estratégicas a seguir, se ha actualizado el PROYECTO de IU mediante el debate y la posterior consulta a las bases de los diferentes documentos-ponencias y se han elegido las personas responsables para llevarlo a cabo, dando como resultados lo que todos ya sabemos, la unidad de acción, la coherencia a la hora de la puesta en práctica, debe imperar sin ningún tipo de duda por encima de las diferencias ideológicas y diferentes posiciones defendidas, estando obligados, especialmente los órganos y las direcciones políticas de la organización, a cualquier nivel de la Federación, a mantenerla.
Quiero resaltar además que la aprobación se ha hecho de manera que las bases de la organización han tenido la posibilidad de participar directamente en las decisiones, hecho que se produce por primera vez y en dos ocasiones, una en lo que se refiere a la consulta sobre la confluencia con PODEMOS y otra, en la votación sobre las distintas ponencias y candidatos.
 Pero IU de Zamora, su dirección política no ha querido aceptar la voluntad mayoritaria democráticamente expresada y ratificada en las dos ocasiones que las bases han sido consultadas. Es la unidad de acción la que reclamo y exijo, al margen de como podamos pensar individual o colectivamente mediante la constitución de corrientes de opinión o de partidos políticos. Por cierto, cuando defendí que los asistentes al encuentro que dio lugar a la “Declaración de Zamora” no podían ser ayudados económicamente por IU no era, claro está, por tacañería sino porque ninguna corriente de opinión o partido político dentro de IU, puede ser financiado por la organización puesto que daría lugar a situaciones de privilegio en perjuicio de las demás, como así ha sido en esta ocasión, al convertirse aquel manifiesto en la ponencia “IU, sí; con más fuerza” y los que apoyaron y apoyasteis aquel manifiesto fue el inicio de la corriente de opinión que presentó dicha ponencia y apoyó la candidatura que la sostenía  ¿Por qué se tiene que sostener económicamente con el dinero de todos lo que es una opción partidista que entra liza con las otras opciones?. Si, además, la “Declaración de Zamora” ha servido para aglutinar en torno a ella al sector mas derechista de IU representado por el “llamazarismo”, por los “chovinistas” de IU que han olvidado que IU se creó como “instrumento” para transformar la realidad, con unas características peculiares, que permitiera incorporar nuevas maneras de hacer política, especialmente las ligadas a la apertura y participación democrática directa, la de limitar el mandato de los cargos, de facilitar la convivencia fraternal incorporando aquellos valores ligados al Proyecto transformador que IU defiende, la elaboración colectiva y no la de una minoría que se cree  “vanguardia” y no es mas que puro ejercicio elitista, el respeto a quien piensa diferente, no a las manifestaciones de su pensamiento, los cuales se rigen por los criterios del pensamiento crítico, de la lógica y del discurso, no dar pie a la creación ni de sectas ni camarillas como ha sido el caso de los poco presentables de IU de Madrid, aquellos que controlaban la organización apoyando posturas políticas ligadas a la especulación inmobiliaria y corrupción urbanística que se llevaba a cabo en la Comunidad de Madrid y que tenía como principal instrumento financiero a Caja Madrid-BANKIA y que, al no querer asumir ninguna responsabilidad por haber sostenido ésta política, cuya figura mas visible ha sido el exconsejero de Caja Madrid-Bankia, Moral Santis, poseedor como consejero y vicepresidente de Caja Madrid de una tarjeta opaca (solo se les pedía algo tan nimio como dimitir como portavoces, a Angel Pérez, el eterno muñidor en la sombra durante 30 años, del grupo municipal de IU del Ayuntamiento de Madrid, y a Gordo, del grupo autonómico de IU en la Comunidad de Madrid), dio lugar al conflicto de IU Federal con la Federación madrileña. Para terminar, pues los ejemplos son interminables, que encabece la candidatura “IU, sí; con más fuerza” una persona que formó parte de la Ejecutiva  de CC.OO. en la época mas ignominiosa de dicho sindicato, cuando era su Secretario General el “ínclito” Fidalgo, es la guinda del pastel.
 Esta unidad de acción ha estado ausente en la campaña electoral. Cuando toda la organización debiera haber sido una piña en torno la candidatura UNIDOS-PODEMOS, aquellos que rechazasteis la confluencia con PODEMOS que, en Zamora, sois a la vez los responsables de la organización, “decidís” no mover ni un dedo. Si la confluencia pudiera tener éxito no sería por quienes habéis estado en contra. Y no es de extrañar, porque después de estar durante 2 años alimentando el sectarismo contra PODEMOS y convirtiéndolo en el “enemigo” de IU, es muy difícil dar marcha atrás.
Muy probablemente, algunas y algunos de vosotr@s os alegraréis de mi ida, sobre todo aquellos que  me veis como problema y no como compañero participando con sus propias ideas de un mismo proyecto, al igual que os habéis alegrado de que Unidos-Podemos no haya tenido el éxito que esperábamos y, con ello, poder decir que la confluencia ha sido un fracaso. Incluso alguno de vosotros se ha atrevido a decir que había que pedir responsabilidades al más alto nivel (todo el mundo entiende que lo que se pide es la cabeza de Garzón, “el Gorbachov de IU”, ¡para que menos!) por no haberse cumplido las expectativas que habéis ayudado a frustrar, lo que es un ejercicio de cinismo digno de personajes en las antípodas de otros que tienen la ética como principio de actuación, como mi admirado Julio Anguita, por citar un ejemplo y un referente de IU.
Por todas estas razones lo coherente sería que asumierais vuestra responsabilidad dimitiendo de los cargos de IU. Como habéis negado que os hayáis inhibido (un boicot pasivo), difícilmente vais a admitir que tengáis que dimitir. Por eso me voy, por no querer asumir las responsabilidades derivadas de vuestro comportamiento y por la pérdida de confianza en vosotros que esto ha generado en mi.
                                              
                                               Zamora a 9 de septiembre de 2016